¿Por qué tiene que reinar el extremo..? Sí-no, hoy-nunca, sol-luna.... muerte-vida... si todo se renueva y es periódico como la flor. Nosotros mismos nacemos y morimos todos los días. Somos estraldinos.

Daniel Rafalovich (1958, Santa Fe, Argentina)


Claude escribiendo. Picasso.


NIÑO, DE PIE...


Niño, de pie,
sobre la escalera de caracol,
asomado al ventanuco.
Cae el sol;
las chapas incandescentes de los techos
comienzan a contraerse.
Decenas de gatos
de miradas esquivas
y pelajes raleados
acuden al rito.
La sombra del tanque de agua
semeja una almena derribada.
El niño, múltiple la mirada
y la fascinación,
en puntas de pie,
atisba el hueco de la escalera.
Luego, otra vez, la pequeña ventana.
Y declara abolidas
la insoluble realidad
y sus rutinarias perspectivas.



**







LEWIS CARROLL



Su ojo acechaba en las corolas,

en los peldaños que el rocío

barnizaba.Su oquedad, su virtual

transparencia, empañaba

con aromas residuales la estación

de las lluvias.Adormidera.

¡Ah! y en esa mansión serena,

azulejada, trepaban por los rincones

las arañas de sus manos.

Alquimia sacramental, de un rincón

a otro deambulaban los conserjes

cómplices catando los refrescos

ambarinos.Y los ángeles de yeso

en los ángulos internos dejaban caer

sus suspiros inaudibles.

En ese deleite impávido dormía

el predicador, el matemático.

Hasta que pasaron patinando

por el parque sus pasados.

Entonces, aquella niña imperturbable

saltó a la eternidad. Un parpadeo.



*.*.*.*



de Johannes Veermer


 Recuerdo


Cuando a esta tierra
llegaron pioneros.
Bravíos, lúgubre su gesto
seguidos por impasibles teutonas.
Ellas labraban
delicadas tramas:
macramé y estaño.
Aliñaban extrañas ensaladas
de frutos indianos
y someros pasteles alcanforados.
Ellos ordeñaban bóvidos variados.
Araban hasta que el sol carmesí
abandonaba el gran oriente.
Los niños lentamente silabeaban
balbuceantes palabras
de su lengua reciente.
Jugaban desnudos,
sin tocarse,
complicados juegos cisalpinos.
Y al caer la noche
bajo el implacable resplandor
de un satélite amarillento
rezaban (en torno a la mesa
atestada de legumbres, licores florales
y mariposas negras)
un perimido breviario anabaptista.
Luego la tarea más dura era del sueño
(también del mío).
Aunque el de ellos, justo es decirlo,
era mucho mas pecaminoso.


*.*.*.*

de Juan Arancio

 
Una Noche

Estoy perdidamente enamorado de esta brisa
que me abraza, me refresca,
  me dilata.
¿Habrá a esta hora
alguien pescando en el oscuro río,
    a solas con su red
      y su farol?
¿Habrá alguien poblando los vagones,
        trepado a una botella,
        vegetando, se diría,
        en su vigilia?
¿Qué soñarán, en esta hora,
         los monjes en sus celdas?
El último de ellos
¿irá por los corredores
     apagando las luces
           lentamente?


*.*.*.* 






 




Nací en octubre del 1958. Publiqué poesías, que escribo desde los 13 0 14, en distintas revistas under y no, antologías, folletos, diarios,etc. Estoy meditando una propuesta para sacar un libro propio. He escrito también textos humorísticos publicados en distintos medios y las textos de una obra teatral-musical. Tuve un programa en Radio Nacional de Santa Fe un par de años. Vivo con Cristina y tenemos dos hijas: Alejandra y Ludmila.Tengo en mi casa un pequeño negocio de revistas y libros usados. Nací y vivo en Santa Fe (Argentina) en la foto soy el de la camisa azul.