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viernes, 31 de octubre de 2014

Yokodama



'..for ever and a day.'
Shakespeare.





Sigan engañando esos que engañan 

y fingiendo en todo aquello que digan,

dice Spinetta quieren escaparse sin pagar




como no creen en nada y tienen el alma fría,

la inocencia, que es el sol de esta vida,

hace verdad al amor mil y una vez más.

























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Jorge Luis Borges
Los Justos, publicado en La Cifra (1981)

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.






Gustave Doré.





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domingo, 31 de agosto de 2014

La musa viva, miniaturas. Spinetta. Sabines.



CL - Bajo el influjo de Proserpina.


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¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro, de una hora a otra hora. Esto
 puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba y tu pelo penetra como un manojo de
 raíces y toda tú eres un tronco caído.



Jaime Sabines.






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Caja mística.



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El reposo de las ninfas.

El reposo de las ninfas.



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La náufraga.



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La náufraga.









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Sin los sueños la armonía no tiene lugar


Spinetta








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viernes, 29 de agosto de 2014

Proserpina por Spinetta y Swinburne




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Añadir leyenda


El Jardín de Proserpina.
The garden of Proserpine, Algernon Charles Swinburne.

Aquí, donde el mundo está en calma,
Aquí, donde toda tribulación es un
Tumulto de vientos muertos y olas agotadas,
En un dudoso sueño de sueños,
Veo crecer los campos verdes,
Entre sembradores y cosechadores,
Entre la cosecha y la siega,
Un mundo de arroyos perezosos.

Estoy cansado de risas y lágrimas,
Y de los hombres que lloran y ríen,
Del futuro del sembrador y su cosecha.
Estoy cansado de los días y las horas,
De trémulos capullos entre flores estériles,
De deseos y ensueños de gloria,
Y de todo, excepto el Sueño.

Aquí, la Vida es vecina de la Muerte,
Lejos del oído y la vista
Se afanan las olas pálidas y los húmedos vientos;
Giran los débiles barcos y los espíritus,
Vagan errando con la marea,
Sin saber hacia dónde se dirigen sus pasos.
Aquí, esos vientos no soplan,
Y aquí, no crecen esas cosas.

Aquí, no crecen hierbas ni malezas,
Flores de brezo o vides;
Sino estériles brotes de amapola,
Verdes racimos de Proserpina,
Blancas vasijas de ondulantes juncos.
Aquí nada florece o colorea,
Excepto esta flor,
De la que Ella extrae para los hombres
Un néctar mortal.

Aunque uno tuviese la fuerza de siete,
También conocerá la Muerte;
No despertará con alas en el Cielo,
Ni lamentará las penas del Infierno.
Aunque fuera hermoso como las rosas,
Su belleza se nublará y decaerá;
Y por más que en el Amor descanse,
Su fin no será bueno jamás.

Pálida, detrás de atrios y pórticos,
Coronada de tranquilas hojas,
Allí está quien recoge los frutos mortales,
Con sus manos blancas e inmortales;
Sus labios son más dulces
que los del Amor, que le temen;
Más dulces para esos hombres que se confunden,
Y llegan cansados de muchas épocas y tierras.

Ella cuida de uno y de otro,
Cuida de todos los mortales,
Y olvida la Tierra, su madre;
Y la vida de los frutos y los vegetales,
Y la primavera y los granos,
Y las golondrinas que se alejan y la siguen,
Allí dónde los cantos helados suenan en falso
Y las flores son despreciadas.

Allí van los amores marchitos,
Los viejos amores con sus alas cansadas;
Y todos los años muertos,
y todos los desastres;
Sueños deshechos de días olvidados,
Ciegos capullos que la nieve ha arrancado,
Hojas secas que el viento se ha llevado,
Rojos peregrinos de fuentes arruinadas.

No estamos seguros de la tristeza,
Y la alegría nunca fue segura;
El hoy morirá mañana,
Y el Tiempo no oye ningún llamado;
Y el Amor, débil e indolente,
Suspira con labios arrepentidos,
Llorando la brevedad de los amores
Con los ojos del Olvido.

Por excesivo amor a la vida,
Por la esperanza y el temor liberados,
Brevemente agradecemos a los dioses,
Sin importar quiénes sean,
Que la vida no sea eterna,
Que nunca los muertos se levanten,
Que hasta el río más perezoso
Llegue en sus giros al reposo del mar.

Porque entonces las estrellas no nos despertarán,
Ni el sol con sus resplandores de luz;
Ni el murmullo de las aguas inquietas,
Ningún sonido y ninguna visión,
Ni hojas estivales ni hojas invernales,
Ni días ni cosas diurnas;
Sólo un eterno sueño,
En un sueño












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lunes, 17 de febrero de 2014

Árboles gritando






Ah… fragilidad
oscura pero delgadamente encendida en su centro
fuego húmedo en el que hundo mis manos y mis pies en silencio,
por ella sueña y sueña la flor del viento
sin morir, sólo renaciendo
Madre….!


los árboles gritando la asustan
mientras buscamos cobijo sobre sus pies de barro 








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martes, 28 de enero de 2014

Poe/Spinetta

Edgar Allan Poe
(1809-1849)
Berenice




  Dicebant mihi sodales, si sepulchrum amicae visitarem, curas meas aliquantulum fore levatas.
 (Dijeron mis compañeros, si visitara la tumba de los amigos, mis preocupaciones se aliviarían.) Ebn Zaiat



 La desdicha es diversa. La desgracia cunde multiforme sobre la tierra. Desplegada sobre el ancho horizonte como el arco iris, sus colores son tan variados como los de éste y también tan distintos y tan íntimamente unidos. ¡Desplegada sobre el ancho horizonte como el arco iris! ¿Cómo es que de la belleza he derivado un tipo de fealdad; de la alianza y la paz, un símil del dolor? Pero así como en la ética el mal es una consecuencia del bien, así, en realidad, de la alegría nace la pena. O la memoria de la pasada beatitud es la angustia de hoy, o las agonías que son se originan en los éxtasis que pudieron haber sido.
















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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Pubertad en la sangre

"Approaching puberty" Max Ernst..


Siento que mi verdadero trabajo
mi única seriedad es la tarea
          con las palabras, 
  lo demás me causa insignificante risa.

Sus texturas y cruces,
la infinita pubertad que traen, ardientes.
Honda procesión sin padre
                
A su vez, mesura delirante
           mi diversión
       y mi ruina

      Me pregunto: qué será de ellas sin mí
Sin la tropelía sorda de mi sangre
                      como clandestino ejército constante?
                                                   El balanceo quieto de mi silencio, la tormenta secreta de mi silencio
                    nave aérea, anfibia y sumergida
 clavado en ellas
mecido en ellas
         y en ellas extinguido?
  Y mi cuerpo con el residual latido,
la misma oscilación
que sufre la flecha rígida;
antes:  tensión, espera y vacío,
                sobre el punto en que haya dado
                   sobre el punto en que quizás, dará?







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De La rebelión del boludo

  El poeta es un boludo, pero no todos los boludos son poetas es un boludo por su manera de creer leer buscar pensarse exhibiendo sus agujer...