¿Por qué tiene que reinar el extremo..? Sí-no, hoy-nunca, sol-luna.... muerte-vida... si todo se renueva y es periódico como la flor. Nosotros mismos nacemos y morimos todos los días. Somos estraldinos.

domingo, 31 de agosto de 2014

La musa viva, miniaturas. Spinetta. Sabines.



CL - Bajo el influjo de Proserpina.


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¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro, de una hora a otra hora. Esto
 puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba y tu pelo penetra como un manojo de
 raíces y toda tú eres un tronco caído.



Jaime Sabines.






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Caja mística.



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El reposo de las ninfas.

El reposo de las ninfas.



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La náufraga.



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La náufraga.









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Sin los sueños la armonía no tiene lugar


Spinetta








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Las putas ganan





el cielo se estrella en silencio
sin sentir

miles
iluminadas

a nadie le importa,
las putas ganan












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viernes, 29 de agosto de 2014

Proserpina por Spinetta y Swinburne




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Añadir leyenda


El Jardín de Proserpina.
The garden of Proserpine, Algernon Charles Swinburne.

Aquí, donde el mundo está en calma,
Aquí, donde toda tribulación es un
Tumulto de vientos muertos y olas agotadas,
En un dudoso sueño de sueños,
Veo crecer los campos verdes,
Entre sembradores y cosechadores,
Entre la cosecha y la siega,
Un mundo de arroyos perezosos.

Estoy cansado de risas y lágrimas,
Y de los hombres que lloran y ríen,
Del futuro del sembrador y su cosecha.
Estoy cansado de los días y las horas,
De trémulos capullos entre flores estériles,
De deseos y ensueños de gloria,
Y de todo, excepto el Sueño.

Aquí, la Vida es vecina de la Muerte,
Lejos del oído y la vista
Se afanan las olas pálidas y los húmedos vientos;
Giran los débiles barcos y los espíritus,
Vagan errando con la marea,
Sin saber hacia dónde se dirigen sus pasos.
Aquí, esos vientos no soplan,
Y aquí, no crecen esas cosas.

Aquí, no crecen hierbas ni malezas,
Flores de brezo o vides;
Sino estériles brotes de amapola,
Verdes racimos de Proserpina,
Blancas vasijas de ondulantes juncos.
Aquí nada florece o colorea,
Excepto esta flor,
De la que Ella extrae para los hombres
Un néctar mortal.

Aunque uno tuviese la fuerza de siete,
También conocerá la Muerte;
No despertará con alas en el Cielo,
Ni lamentará las penas del Infierno.
Aunque fuera hermoso como las rosas,
Su belleza se nublará y decaerá;
Y por más que en el Amor descanse,
Su fin no será bueno jamás.

Pálida, detrás de atrios y pórticos,
Coronada de tranquilas hojas,
Allí está quien recoge los frutos mortales,
Con sus manos blancas e inmortales;
Sus labios son más dulces
que los del Amor, que le temen;
Más dulces para esos hombres que se confunden,
Y llegan cansados de muchas épocas y tierras.

Ella cuida de uno y de otro,
Cuida de todos los mortales,
Y olvida la Tierra, su madre;
Y la vida de los frutos y los vegetales,
Y la primavera y los granos,
Y las golondrinas que se alejan y la siguen,
Allí dónde los cantos helados suenan en falso
Y las flores son despreciadas.

Allí van los amores marchitos,
Los viejos amores con sus alas cansadas;
Y todos los años muertos,
y todos los desastres;
Sueños deshechos de días olvidados,
Ciegos capullos que la nieve ha arrancado,
Hojas secas que el viento se ha llevado,
Rojos peregrinos de fuentes arruinadas.

No estamos seguros de la tristeza,
Y la alegría nunca fue segura;
El hoy morirá mañana,
Y el Tiempo no oye ningún llamado;
Y el Amor, débil e indolente,
Suspira con labios arrepentidos,
Llorando la brevedad de los amores
Con los ojos del Olvido.

Por excesivo amor a la vida,
Por la esperanza y el temor liberados,
Brevemente agradecemos a los dioses,
Sin importar quiénes sean,
Que la vida no sea eterna,
Que nunca los muertos se levanten,
Que hasta el río más perezoso
Llegue en sus giros al reposo del mar.

Porque entonces las estrellas no nos despertarán,
Ni el sol con sus resplandores de luz;
Ni el murmullo de las aguas inquietas,
Ningún sonido y ninguna visión,
Ni hojas estivales ni hojas invernales,
Ni días ni cosas diurnas;
Sólo un eterno sueño,
En un sueño












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sábado, 23 de agosto de 2014

la desconocida*









te estoy mirando
sobre la palma de mi mano
estás desnudo, al fin puedo verte
no tengas miedo, no podría hacerte nada
soy enorme y profunda, tanto que 
una desconocida me despierta:
conmovida, me saludo












* provisoria bandera blanca



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martes, 5 de agosto de 2014

El bosque


CL. Enredada con la Luna.







Te duele un raro encanto
se vierte el tiempo en un rincón de silencio y olvido
Tu alma es un bosque dormido,
sueño y pesadilla

En tanto vas entrando,
la luz, tan simple,
el oro de tus días











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